Presentación con el miércoles 13 de mayo a las 19h
OBLIQUO presenta Reverie (2023), una pieza experimental de Gonzaga Gómez-Cortázar Romero. La exposición, comisariada por Mario Gutiérrez Cru, se realiza con el apoyo de PROYECTOR.
«No hay documento de cultura que no lo sea también de barbarie». La conocida afirmación de Walter Benjamin resuena de manera silenciosa en Reverie, una pieza que, desde la aparente ligereza de su forma, sitúa en el centro una de las materialidades más persistentes de nuestra contemporaneidad: el plástico como desecho.
A primera vista, la obra se articula a partir de un gesto mínimo: una lámina de plástico atrapada en el viento, desplazándose de forma continua en el paisaje. Sin embargo, en esa insistencia se condensa una paradoja fundamental: lo que parece efímero es, en realidad, profundamente duradero. El plástico, producto residual de una lógica de consumo acelerado, se revela aquí como uno de los elementos más estables —y problemáticos— de nuestro entorno.
En este sentido, Reverie se inscribe en una tradición artística que ha hecho del desecho un campo de trabajo. No como mera reutilización material, sino como una forma de pensar críticamente aquello que la sociedad descarta. El residuo deja de ser invisible para convertirse en imagen, en presencia, en síntoma. Lo que se expulsa retorna.
La pieza opera desde una estética contenida, casi minimalista, donde el movimiento del plástico adquiere una cualidad ambigua, entre lo coreográfico y lo accidental. Esa belleza inesperada no anula su condición de resto, sino que la intensifica: lo que flota, lo que seduce, es también aquello que persiste.
Presentada en el escaparate de OBLIQUO, en el contexto específico del barrio de Lavapiés, la obra establece una relación directa con la calle. El dispositivo expositivo se abre al tránsito cotidiano, diluyendo la frontera entre interior y exterior, entre imagen artística y entorno urbano. En este sentido, Reverie no sólo se muestra: se inserta en un paisaje real donde el plástico —como desecho— forma parte de la experiencia diaria.
La pieza no necesita subrayar su dimensión ecológica ni articular un discurso explícito. Su fuerza reside en la suspensión: en ese tiempo extendido en el que el espectador se enfrenta a una imagen que oscila entre la fascinación y la incomodidad. No hay resolución, sólo una pregunta que permanece.
En esa persistencia, Reverie activa una reflexión sobre nuestra relación con los restos que producimos y sobre la capacidad del arte para reapropiarse de ellos, no para redimirlos, sino para devolverlos al campo de lo visible. Porque quizá, como sugiere la propia imagen, lo que realmente define nuestro paisaje no es lo que construimos, sino aquello que dejamos atrás.
OBLIQUO
Calle Valencia 17, Madrid.
Horario de L-D de 9-21h.

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