Presentación con los artistas el miércoles 15 de abril a las 19h
OBLIQUO presenta «Subtextos» del colectivo DEMOCRACIA. La exposición, comisariada por Mario Gutiérrez Cru, se realiza con el apoyo de PROYECTOR.
«La política no es el arte del consenso, sino la gestión del conflicto». Esta afirmación —que atraviesa buena parte del pensamiento político contemporáneo— puede leerse como uno de los ejes conceptuales de Subtextos. El proyecto parte de la idea de que la democracia no se sostiene sobre la armonía, sino sobre la visibilización de antagonismos, diferencias y disputas que no pueden ni deben ser neutralizadas.
En las artes escénicas, el subtexto es aquello que permanece bajo las palabras y condiciona su sentido. Subtextos traslada esta noción al espacio urbano, entendiendo la ciudad como un texto aparentemente coherente, construido por los discursos del poder político y económico, bajo el cual laten realidades sociales heterogéneas: comunidades, lenguas, deseos y conflictos que rara vez acceden a los canales de representación pública.
El proyecto se inició en 2009 como una intervención de arte público en Cartagena (Murcia) y, desde entonces, se ha desarrollado en diferentes localizaciones —Manresa, Palma de Mallorca y Lyon— manteniendo un mismo punto de partida: trabajar en contextos donde determinadas comunidades migrantes forman parte significativa del tejido social pero permanecen escasamente representadas en el espacio público. En cada caso, DEMOCRACIA ha intervenido los soportes habituales de la comunicación urbana —vallas publicitarias, marquesinas y mupis— mediante la inserción de mensajes en la lengua de dichas comunidades, ocupando los mismos dispositivos reservados al discurso hegemónico para introducir una presencia que desestabiliza la aparente homogeneidad del entorno visual.
Para su presentación en OBLIQUO, Subtextos se reactiva a través de una nueva propuesta site-specific en el barrio de Lavapiés, paradigmáticamente diverso y multicultural. En esta ocasión, el proyecto adopta un formato audiovisual, trasladando la intervención al medio vídeo. Este desplazamiento de los soportes físicos al lenguaje de la imagen en movimiento no modifica la estrategia central de la obra: el camuflaje dentro del ecosistema comunicativo de la publicidad. La pieza se presenta con la apariencia y los códigos formales propios del discurso promocional, infiltrándose en sus lógicas visuales para introducir un contenido que interrumpe su funcionamiento habitual.
El conflicto no se archiva: se desplaza y se reinscribe.
«La esclavitud crece sin medida cuando se le da la apariencia de libertad». Las frases que articulan Subtextos remiten a una tradición de pensamiento político crítico, pero aquí no funcionan como consignas ilustrativas ni como eslóganes de adhesión. Su eficacia reside en la fricción que producen: para unos son plenamente legibles; para otros, una presencia opaca que interrumpe la ilusión de consenso.
Como señala Chantal Mouffe, «toda sociedad democrática está atravesada por relaciones de poder y por conflictos que no pueden eliminarse». Subtextos asume esta premisa y rechaza la idea del espacio público como lugar de neutralidad. La introducción de una lengua no hegemónica no busca integración ni traducción, sino el reconocimiento del desacuerdo como condición constitutiva de lo democrático.
Lejos de cualquier gesto multicultural complaciente, la obra plantea preguntas incómodas: ¿quién tiene derecho a hablar en el espacio público y en qué lengua?, ¿qué formas de vida son reconocidas como legítimas y cuáles quedan relegadas al fuera de campo? Al hacerlo, Subtextos desplaza la atención desde la representación hacia la estructura misma de la comunicación y sus mecanismos de exclusión.
La práctica de DEMOCRACIA, desarrollada colectivamente desde 2006, se sitúa de forma explícita en el cruce entre arte y política. Su trabajo entiende el arte no como un espacio de conciliación simbólica, sino como una herramienta de confrontación capaz de señalar las fisuras del discurso dominante. Subtextos no propone soluciones ni imágenes de reconciliación: insiste, más bien, en la necesidad de asumir el conflicto como condición imprescindible de cualquier idea radical de democracia.
«La libertad debe ser para todos o para nadie». En esa afirmación, que atraviesa el proyecto como un eco persistente, Subtextos encuentra su núcleo político: recordar que la democracia no se mide por la neutralidad de sus espacios, sino por su capacidad para alojar aquello que incomoda, desestabiliza y cuestiona el orden existente.
OBLIQUO
Calle Valencia 17, Madrid.
Horario de L-D de 9-21h.

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