Alarcón Izquierdo
07 NOV - 04 DIC

10 OCT – 06 NOV 2026

«No sabemos qué hacer con el tiempo, salvo convertirlo en imágenes.» Chris Marker

OBLIQUO presenta 16mm de Alarcón Izquierdo una muestra site-specific concebida para la nueva sede de OBLIQUO en Carabanchel. La exposición, comisariada por Mario Gutiérrez Cru, se realiza con el apoyo de PROYECTOR. En ella se presenta una selección de trabajos realizados en película fotoquímica durante los últimos cinco años y reformulados para el contexto específico del espacio.

Hay algo paradójico en presentar cine de 16 mm a través de una pantalla. Un material concebido para avanzar físicamente, fotograma a fotograma, reaparece transformado en imagen digital, vertical y en bucle. Entre ambos extremos —la película y la pantalla, la materia y el archivo, el gesto irrepetible y la repetición infinita— se sitúa el trabajo de Alarcón.

Desde 2020, Alarcón ha utilizado una Paillard Bolex de 1954 para registrar imágenes en Madrid, Nueva York, La Habana, Cuzco, Arequipa, Panamá, Galicia o el Levante español. Viajes, encuentros, familiares, amigos, paisajes y pequeñas puestas en escena construyen un archivo que se mueve constantemente entre el cine doméstico, el diario de viaje y la experimentación formal.

Pero quizás lo importante no sea tanto aquello que aparece delante de la cámara como el propio acto de filmarlo.

Frente a la capacidad prácticamente ilimitada de la imagen digital, el cine fotoquímico obliga a decidir. La película tiene una longitud, un coste, una duración. Cada vez que se pulsa el disparador, algo se consume. Filmar vuelve entonces a ser un gesto físico y consciente: elegir cuándo empieza una imagen y aceptar, también, cuándo termina.

El propio Alarcón describe este proceso como la búsqueda de una forma de cine en la que «el gesto fuera en sí mismo el resultado». La cámara deja así de ser únicamente una herramienta de registro para convertirse en un mecanismo de atención.

Las imágenes de 16mm son pequeñas unidades temporales. Fragmentos que parecen contener recuerdos pero que, precisamente por su brevedad, nunca llegan a construir una narración cerrada. Un rostro, un desplazamiento, una calle, un cuerpo, una luz. El espectador completa inevitablemente aquello que falta.

La memoria funciona de una manera semejante. No conserva la totalidad de una experiencia, sino determinadas imágenes que reaparecen una y otra vez, alteradas por el tiempo. Alarcón cuenta que comprendió esta capacidad del soporte al revelar unas imágenes de su madre caminando por una playa del Pacífico: el resultado era, en sus palabras, «más bello que su recuerdo». Si la memoria idealiza la experiencia, la película parece aquí idealizar el instante.

Para su presentación en OBLIQUO, estas cinematografías mínimas encuentran una segunda vida en el lenguaje de las pantallas contemporáneas. El formato vertical, el autoplay y el loop, mecanismos asociados habitualmente al consumo rápido y compulsivo de imágenes en redes sociales, son utilizados en sentido contrario: no para acelerar la mirada, sino para detenerla.

La repetición permite observar aquello que inicialmente había pasado inadvertido. Un movimiento reaparece, un gesto cambia de significado, una imagen aparentemente sencilla comienza a revelar detalles.

Hay cierta ironía en utilizar las herramientas diseñadas para que nunca dejemos de mirar una pantalla precisamente para intentar que miremos mejor.

En el escaparate de OBLIQUO, abierto directamente a la calle, este desplazamiento adquiere otra dimensión. Imágenes nacidas de una cámara mecánica de mediados del siglo XX circulan ahora frente a peatones, vehículos y teléfonos móviles. El cine doméstico se hace público; lo íntimo se introduce en el flujo urbano; un material finito entra en el territorio aparentemente infinito de la imagen digital.

16mm se sitúa así entre dos tiempos del cine. Uno pertenece a la materia, al revelado, al mecanismo y a la espera. El otro a la circulación inmediata, la pantalla y la repetición.

Entre ambos permanece el gesto.

Ese instante en el que alguien decide levantar una cámara y filmar.

OBLIQUO
Calle Alejandro Sánchez 94, Madrid.
Horario de L-D de 9-21h.

16 mm

03:25
2021-26


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Alarcón Izquierdo

Samuel Alarcón Izquierdo (Madrid, 1980) es cineasta y comunicador. Ha presentado sus obras en la Biennale di Venezia, el MACRO de Roma, La Noche en Blanco de París y Madrid, el Festival de Cine Europeo de Sevilla o Documentamadrid. Fue residente en la Real Academia de España en Roma, donde realizó su primer largometraje, ‘La ciudad de los signos’ (2009), un itinerario ensayístico por la filmografía de Roberto Rossellini, que obtuvo el Premio del Público en Documentamadrid.

En 2013 creó El cine que viene, un espacio radiofónico dedicado a la difusión del cine independiente y experimental iberoamericano en Radio Nacional de España, que ha creado comunidad en torno a los cineastas.

Su segundo largometraje, ‘Oscuro y Lucientes’ (2018), aborda el caso de la cabeza perdida de Francisco de Goya y se estrenó en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Recibe el Premio Madrid CreaLab al Mejor Guion y el Premio Jerry Goldsmith a la mejor banda sonora entre otros. En 2020 estrenó el cortometraje ‘Déjame hablar’, dedicado al compositor Luis de Pablo, en la Biennale di Venezia, y recibe el Premio al Mejor Sonido en ALCINE. 

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